Jericoacoara, un paraíso escondido en Brasil
Para llegar al edén hay que invertir tiempo, ya que desde Santiago de Chile son unas 4,5 hrs hasta Sao Pablo y desde allí un vuelo de conexión hacia Fortaleza que dura 3 horas, donde puedes pasar unos días si gustas o bien partir directo por tierra hasta Jericoacoara, en un viaje de 4 horas hacia el noroeste. Se preguntarán ¿Vale la pena viajar casi 12 horas? Si,
rotundamente si! Porque este paraíso de arenas blancas, aguas cálidas, dunas, sabores, aromas, colores y música, es toda una experiencia que debes vivir.
Jericoacoara es una reserva natural rodeada de dunas, muchas de ellas protegidas por ley, ya que son parte del equilibrio ecosistémico del lugar. Sin embargo, varias son libres de tránsito y es donde ocurre mucha magia, ¿Por qué? Porque la lluvia forma lagunas que permiten desarrollar diversas actividades y juegos acuáticos que vas a amar como tirarte en tobogán y
tirolina y vivir a adrenalina. Además, estas lagunas forman recintos de descanso y goce, donde podrás acostarte en hamacas flotantes donde te acaricia el agua mientras bebes una caipirinha.
Hay dos tour principales que todo visitante debe tomar, aquel que te lleva a las dunas del Oeste – donde encuentras juegos acuáticos y mucha diversión- el que sin duda debes hacer arriba de un buggy. Debes visitar además la Pedra Furada (Yacimiento arqueológico de pinturas rupestres más antiguas del mundo), sumado a visitar el tour del Este donde principalmente llegarán a “Lagoa do paraíso”, una playa privada que cobra 25 reales ($3.900 pesos chilenos y unos 4,5 dólares) para ingresar, los cuales te permiten conocer este hermoso lugar de arena blanca aguas tibias y cristalinas, lleno de palmeras, buena comida, dj en vivo y mucho sol.

El pueblo de Jericoacoara es pequeño, contando con no más de 5 “ruas o calles”, donde a través de la rua principal tendrás el vistoso comercio para comprar souvenirs, comer, beber y disfrutar de buena música.
Bajando por la rua principal llegas a la playa, a una hermosa costa de aguas cálidas llena de vida, colores y muchos carritos de venta de cocteles, donde la caipirinha de limón y maracuyá se roban la atención de los turistas, las cuales tienen un valor de 10 reales ($1.560 pesos chilenos y poco menos de 2 dólares). También puedes encontrar cerveza y mojitos, beberlos mirando el mar, bailando en la arena o llevarlo para ver la hermosa puesta de sol sobre Duna do Por do Sol.
Además, los días jueves, viernes y sábado, los carritos en la noche forman un círculo en la playa y en el centro se suma un dj en vivo, se encienden los parlantes y se forma una fiesta donde compartes con todos los turistas y brasileños que están en el lugar. Además, si gustas puedes quedarte a ver el amanecer, ya que esto ocurre a las 5:30 am.
Sin duda, es Jericoacoara es una experiencia que se debe vivir al son del Funk Carioca!

No Comment